Amigos protectores de Letras-Uruguay

¿Qué Causó la lectura del libro PAULA: UN DÍA MÁS Y UN DÍA MENOS en algunos de sus lectores de las dos primeras ediciones?: 
Silvio Darío Cepeha - Escritor

“Sólo alguien que se abrazó a la cruz de Cristo, para mitigar el gran dolor generado por la partida de su pequeña hija, puede dar testimonio de lo que el amor de Dios hace por nosotros cuando en Él confiamos y con Él marchamos hacia la patria celestial. 
No hay duda que el Señor se sirvió de tu dolor para manifestarse en otros que sufren vanamente sin encontrar una respuesta salvadora. Gracias por tu testimonio, y que Dios te siga bendiciendo”. Adela María. Ciudad de Córdoba Capital.  

 

“Puedo  decirte  que   vi  la  diferencia  en  tu   testimonio  al  narrar  tu   gran  dolor, con  el  dolor  vivido  por   mis   padres (perdí un hermano!),  y  lo  que  hace la  diferencia   es   nada más   ni  nada  menos  que  sentir  el  amor  a   Dios,  cuando  la  fe  nos acompaña.   Ante   el  dolor,   sabemos   que  es  la  cruz   que   debemos  llevar   y que aceptándola, acompañamos   a  Jesús   que  tanto  sufrió  por  nosotros.  Llevar   nuestra   cruz  con  resignación   hará  aumentar   nuestro  amor   a  Dios  y  por  ende  a  nuestros   hermanos.” Lidia. Montevideo, Uruguay.

 

“En cuanto leí este libro, a pesar de la tristeza y el dolor que me causó, también vi mucha esperanza y fe, me demostró que se puede salir adelante y afrontar los momentos más dolorosos que podamos llegar a experimentar en nuestras vidas. Luego me impresionó con razonamientos que sólo se le ocurren a él, seguramente por la gracia de la fe. Realmente te hace ver la vida de otra forma. No tengo más que agradecerle por compartir tantas cosas conmigo que me sirvieron muchísimo en momentos malos de mi vida. Simplemente gracias.” Simón. Laboulaye, Córdoba.  

“Silvio: Debo confesar que a través de la lectura del libro sentí una gran energía, positiva, por supuesto, que desde mi mirada, me parecía difícil de tener después de haber perdido un hijo, sobre todo habiendo transcurrido tan poco tiempo del suceso. Sentí que eso se debía a la presencia de Dios y a una gran cuota de fe de tu parte.”  Teresa. Río Cuarto, Córdoba.  

“Recibí un email más del montón de una revista digital. Allí encuentro el relato de Paula Valentina. Luego, me contacté con el papá y en la semana estuvo el libro en mis manos. Lo leí varias veces, me veía reflejada en mis emociones internas y esa desorientación espiritual que me inundaba, pero recibí el impacto del cuadro comparativo de: "CASUALIDAD O PROVINDECIA?". Ahora, descubro y buceo en mi interior, pero ya con Dios y la Virgen. Fue tal el cambio, que hoy tengo mi primer Biblia, leo la liturgia diaria, y trato de aplicar lo que Dios nos pide: Amor!” Nélida, Formosa Capital.

 

“Aunque no haya pasado por una situación tan tremenda y dolorosa, como la que les tocó vivir a vos y a tu esposa, puedo percibir que día a día, crece tu fe inconmensurable hacia Dios... es sorprendente tu fuerza de voluntad, tu perseverancia y tu permanente búsqueda hacia el camino de Dios; seguramente por tu enamoramiento creciente hacia Él, quien en respuesta te baja esa gracia para hacerlo. Realmente te admiro, te respeto y te quiero mucho como hermano, amigo y colega”. Maricel. Río Cuarto, Córdoba.

 

“QUERIDO HERMANO: Cada vez que  he leído tú testimonio de vida (que fueron varias) me asalta el llanto. Paradójicamente una muerte despierta vida y en abundancia. Por que lo escrito son palabras Vivas, fruto de la intervención misericordiosa del Espíritu Santo; que perduran y trascienden ésta vida. Gracias por compartirlo. Alberto. Río Cuarto, Córdoba”.

 

“El libro refleja testimonialmente y en forma muy clara, como se puede salir del dolor y continuar viviendo, aún después algo tan fuerte como la pérdida de un hijo. Comparto totalmente lo vertido en "Paula, un día mas y un día menos" ya que lo he experimentado personalmente, porque también pasé por la muerte de un hijo y ofreciendo el sufrimiento ante la Cruz del Señor, Él no solo nos da la fortaleza y la paz que necesitamos,  sino que nos permite tomar un nuevo sentido de la vida, transformándonos en personas nuevas, atentas a las necesidades de los demás. Las "Diosidencias", como aprendí a llamarle a las casualidades que el Señor permite, como en el caso del colectivero, no son mas que sogas que el Él con su inmenso amor y misericordia nos tira, para que no caigamos,  hacernos sentir su cercanía y que vivamos con la esperanza que lo mejor está por venir. Adriana”. Jovita, Córdoba.

 

“Silvio: habría que hablarle al de arriba que siento dicta tus pasos y tus líneas. Me siento agradecida de haberlo tenido en mis manos. Más que un libro, es un acto de fe. Un libro puede comprarse en una librería y lo puede escribir cualquiera, un acto de fe no puede no cualquiera es capaz de escribirlo y son menos en cantidad. NO es un libro para analizar, sino para sentir, pues va más allá. La verdad, a mi me maravilla que se pueda atravesar semejante dolor con tanta fe. Te volvería a decir que te admiro y vos me volverías a contestar que no es a vos a quién debo admirar. Sin embargo, yo admiro a las personas que tienen esa fe que va más allá de todo. TE digo por qué: yo creo que Dios nos invita a todos, nos elige a todos, pero no todos aceptamos su invitación de la misma manera. Creo que hay seres (he conocido a muchos gracias a Dios), que dicen que SI A VIVA VOZ a esa invitación y le hacen el mayor de los honores. Creo sin dudas que el libro ha de ser de gran ayuda para quienes atraviesan un duelo y para quienes no están pasando por esa situación también ayuda a plantearse cuán fuerte es la fe que tenemos no?” Liana. Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

“Silvio: Dios quiso, hasta el presente, no ponerme una prueba tan dolorosa como la pérdida de un ser querido; pero soy conciente que tarde o temprano nos enfrentamos con el dolor. Tu testimonio, a pesar de ser muy conmovedor, nos da una gran esperanza y paz. Es hermoso descubrir lo que puede la fe: donde había oscuridad, puso luz; donde había tristeza, puso esperanza, donde había dolor, puso paz. Sólo con la fe, que tú abrazas, es posible transitar por esta vida, dignos, alegres, confiados en la promesa de Cristo Jesús: que hay vida después de esta vida, y la hay en abundancia. El Espíritu Santo, te guía Silvio, continúa con esta hermosa obra que lleva consuelo a los que sufren. Eres un valioso instrumento en Sus manos. Dios te bendiga a ti y a tu familia”. Marina. Río Cuarto, Córdoba.

 

“Silvio: el libro es maravilloso y me llena de emoción al saber que la voluntad de Dios marca en fuego tu corazón y los lectores reciben una parte de tu experiencia, que ayuda a superar situaciones de tanto dolor, sufrimiento y desencuentro; pero al final saber que la mano de nuestro Creador está ligada siempre en nuestra existencia y que el espíritu Santo guía nuestras vidas así como lo hizo con María Santísima al ver a su hijo en la cruz”. Carlos. Ciudad de Córdoba Capital. Católico Apostólico No Romano

 

“Es un excelso trabajo del duelo. La descripción del intrincado laberinto del dolor y las consecuencias humanas, derivadas de ese vacío que provoca el duelo. La llegada del  dolor, tantas veces desvastantes,  es abordado con un lenguaje ameno, tierno, reflexivo y esperanzador sobre todo. Esta lejos de teorizar sobre el dolor ajeno, pocas veces certero. Muy por el contrario en este material, el dolor es tratado a partir de una experiencia propia que obviamente comprende a su familia. Es un mensaje de fe y esperanza para aquellos quienes transitan por el dolor, sin resignación y esta  nunca debe ser olvido. Si bien a partir de la fe en su credo, invita a los que no lo son, en un acto de verdadero amor al prójimo a compartir su experiencia, de la cual debo confesar que he palpado en un caso emblemático como fueron  ayudados por este libro. Es un principio activo revelador para ver la luz al final del túnel del dolor.” Juan. Río Cuarto, Córdoba. Cristiano Evangélico

 

“Un libro que refleja un múltiple propósito de Dios. Jehová sabía que Silvio tenía potencial para escribir. Conocía del temor reverente y la obediencia que él y su esposa Celeste le profesaban. La adversidad no los derrumbaría, porque se apoyarían en Él. Jesús los sustentó y llenó de amor…, y así vio la luz este testimonio de dolor y sufrimiento por la pérdida de una hijita; pero que a la vez contiene un alto mensaje de fe y esperanza para aquellos que aún no pueden superar la muerte de seres que aman. Un libro para todos que exalta la vida y acepta la muerte. Florencia María. Río Cuarto, Córdoba. Cristiana Evangélica

 

Aclaro que dichos lectores no han leído los Capítulos 2 y 3 que incluyen esta tercera edición del libro, y que sólo pongo el culto que practican de aquellos lectores pertenecientes a otros cultos diferentes al mío. En nombre de Jesús, mi hija Paula y el mío propio, te invitamos a que seas el próximo.  

por Silvio Darío Cepeha - Escritor 

silviocepeha@yahoo.com

Ir a índice de América

Ir a índice de Cepeha, Silvio Darío

Ir a página inicio

Ir a mapa del sitio