René Favaloro
«Me iré de esta vida con mis silencios»
Por Cristina Castello

Hice esta entrevista al doctor René Favaloro el 6 de febrero de 1994.

El 29 de julio de 2000 se suicidó: tenía setenta y siete años.

Las causas de su muerte no están claras. Muchos consideran como hipótesis más segura la crisis económica de su fundación. Sus amigos dijeron que estaba decepcionado con la situación de Argentina. El dejó una carta donde contaba de su cansancio. Por golpear puertas. "Como un mendigo", dijo. Sus expresiones durante nuestra charla, seis años antes de su muerte, son inquietantes. Sobre todo hoy. Cuando el país que lo vio nacer, se retuerce en la devastación. Cristina Castello, Buenos Aires, Argentina - 2008

 

Según el New York Times un "héroe mundial". Científico reconocido en el mundo, desarrolló con éxito técnicas para conseguir la revascularización de miocardio mediante cirugía: el bypass. Creó primero el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular que lleva su nombre y más tarde la Universidad Favaloro.  Además de sus ciertos en la ciencia, tiene vocación por la historia y por la literatura. Añora sus días de estudiante cuando salía a caminar por el bosque con sus compañeros, en una suerte de remedo de la cultura helenística que los llevaba a veces a discutir debajo de algún árbol.

Dice que hoy no encuentra utopías en los jóvenes. Que jamás fue a un psicólogo. Y por alguna razón su propia muerte es presencia constante en nuestro diálogo. 

Aparece  primero en la presencia de sus zapatos de cirugía. Blancos, número especial. Y solos. Están en su despacho, antes de su llegada.

El doctor René Favaloro llega calzado en sus setenta. Inteligente, polémico, estudioso, testarudo, gentil.  Perfeccionista nato.  Llega  con  zapatos oscuros extra-quirófano, disculpas por la tardanza,  te para mí y  en su palabra hablada a borbotones la obsesión de la educación como herramienta.

Todo junto.  Hiperactivo,  con una pasión tan extensa como su estatura y a la vez moderado. Mucho. Opina y con sus decires quiere contribuir a un país mejor  pero guarda aquello que puede irritar al Poder. Después me lo cuenta, pródigo: cuando el grabador está apagado. ¿Alguna vez lo dirá?

Dr. René Favaloro

- ¿Qué se llevará de esta vida?

- (No duda) Me iré de esta vida con mis silencios.

-  Está bien, vamos despacio: ¿qué es un corazón?

- Es un órgano que  hace buuum...buuum y bombea la sangre, para que circule; un pedazo de carne y hasta  puede ser un alimento. En Aráoz  (La Pampa), lo comíamos: corazón de animal nuevo, decía el paisano y en Sudáfrica lo probé relleno, como fiambre.

- ¿Es todo?

- (Se sorprende) Es todo, ¿a usted le parece otra cosa?

- ¿Tan poco, para el lugar donde ponemos la pasión?

- Claro...esa es  la fase poética de  la cual usted tiene mucho. En el corazón se fijaron al  alma y al amor pero  si late rápido o lento, es por mandato del cerebro.  Él gobierna y en él deberíamos ubicar los sentimientos.

- ¿Qué sentimientos?

- Las emociones, el  amor y la pasión.

- Parecen antiguos en este momento soft pero son revolucionarios

- Sí, soft...light...esos conceptos son bien americanos y acá  los jóvenes viven así: me desilusiona. Van a lo superficial y viven al día porque perdieron las ilusiones.

- ¿Vio  algún recital de Fito Páez, por ejemplo?

- Sí y los temas de Fito Páez o de León Gieco me gustan porque el mensaje es bueno. Pero no inventaron nada: son canciones de protesta y vienen del Martín Fierro pero los jóvenes en general, no se comprometen.

-   El modelo que impone el Presidente Menem es la ausencia de valores: el compromiso entre ellos, la ética, la justicia, la...

- Pero yo no hablo del señor Presidente.

- Comprendo...

- Hablo mal de los jóvenes que no se comprometen: ni individual, ni familiar, ni socialmente. De los que hablan de libertad y de justicia, pero sólo dicen palabras. No hacen. De los que cantan solidaridad en los recitales y al día siguiente no van a una villa miseria a ayudar o a enseñar.

- Bueno, el mensaje que reciben no es el de la fraternidad...

- Es cierto: reina el individualismo y ellos reciben el mensaje del tener y del poder como valores supremos. Sólo importa el consumo.

- Tarjetice (valga el verbo) su vida, invita una publicidad. ¿Una metáfora del consumismo?

- Sí, es horrible, horrible: una exaltación de lo material y de lo fácil. Como pasa con Maradona, con Gabriela Sabattini o con algunos artistas: se habla de cuántos millones de dólares ganan por año. Es el exitismo del dinero.

- ¿Qué me dice de los yuppies?

- No son la sociedad del futuro.

- ¿Apuesta a que un día  la vida importe más que el valor de la Bolsa?

- Sí: avanzamos hacia un mundo social y participativo. Con justicia social, indiferencia ni tanta agresividad.

- ¿Desde dónde viene usted a su trabajo?

- Desde Palermo, (parece intrigado) ¿por qué?

- ¿Desde qué parte?

- De Barrio Parque. Pero, mire...vivo en pleno barrio bacán pero compré esa casa a 55.000 dólares hace años. Y ni conozco a mis vecinos. Y cuando vuelvo a mi casa (se apasiona), yo mismo preparo la mesa y lavo los platos, y si hay que pasar el lampazo, lo hago, pero... ¡basta con esto, no me gusta hablar de mí mismo!

- ¿No?

- No: vivo pensando en dejar alguna semillita por ahí para que sirva a la gente. Pero muchos están muy agresivos. Los otros días en Aeroparque un taxista paró al lado mío, me arrancó la valija y casi me corta la mano. Nada más que para ganar un segundo.

- ¿La sociedad está enajenada?

- Sí, enajenada, decadente y llena de contrasentidos. Por un lado, está  el avance tecnológico que bien usado permite una mejor calidad de vida y de salud; y por otro, la pérdida de los valores esenciales.

- Locos y  psicoanalizados. Buenos Aires es la capital del psicoanálisis.

- Ah, sí...psicoanálisis por cualquier cosa: llevan a los chicos desde los tres años.

- Y hay analistas para perros.....

- Bueno...eso es una enfermedad. Ya jamás me psicoanalicé pero entiendo que hay situaciones para las cuales es bueno, pero acá se exagera todo.

- La ciudad y el hombre. Y el salvajismo para con los otros seres humanos.

- Es verdad, pero por suerte hay  una tendencia a que la gente vuelva al pago. En Italia el año pasado volvieron un millón y medio de personas a sus pueblitos y entonces le pregunto: ¿quién vive mejor, este porteño que va al cine, al teatro, a comer y tiene todas las ventajas o...?

- ¿El que tiene dinero  para esas cosas,  dice usted?

- Digamos que el de clase media alta. ¿Quién vive mejor? ¿Ese porteño o el del Interior?

- Define usted una situación terrible. Porque comer, tener placeres y nutrirse con cine o teatro y todas las expresiones de la cultura debería ser para todos...

-  Bueno, pero yo me refiero a otra cosa. Es mucho más feliz quien vive con sus gallinas y su huerta que usted o yo. Además, cuando estemos al filo de la muerte no recordaremos nada material. Pensaremos en la mujer amada, en el amigo, en los pájaros, en la naturaleza....es lo único que cuenta.

-  Hacen falta ejemplos, ¿usted es amigo de Carlos Menem?

- Sí, lo conozco desde hace veinte años y somos amigos.

-  ¿Y qué hace usted con los cada vez más niños pordioseros, desde este modelo?

- Les doy alguna cosa...quizás  porque vengo de un barrio muy pobre. Estuve doce años como médico rural y  llevo el olor a rancho para siempre. Es mezcla de mugre y humo.

-  ¿Está conforme con este hoy y aquí?

- Mire,  esta democracia y  esta estabilidad costaron mucho y  ni el más croto puede estar en contra (no da lugar a observación alguna, no me deja hablar). Pero si a esto no se le agrega un plan profundo de reactivación con justicia social, el futuro es un gran interrogante. Entonces saquemos un decreto que...

-  Mejor saquemos una ley...

- Es cierto (sonríe, por primera y única vez), saquemos una ley para que se termine con esto de que pasamos de 90.000 autos a 380.000...y todos importados. Se habla de libre cambio y de libertad para importar todo como si eso fuera la gloria. ¿Y la industria nacional?

- Y en los medios de difusión  se insiste  con el temor al retorno del proteccionismo...

-  Es verdad, pero los medios deberían  informarse. Entonces sabrían que Inglaterra y Estados Unidos se hicieron grandes precisamente con   el proteccionismo.

- ¿Tiene usted respeto intelectual por Bernardo Neustadt?

- No entro en lo personal pero puedo  decirle que el periodista Daniel Muchnick es un intelectual y me merece respeto. Además habría que terminar con la gran mentira del rating...¿por qué no cuentan los televisores apagados? Ese es el verdadero rating.

-  La televisión en general es hoy vacuidad, obviedades y degradación de la vida....

- Y no educa y no enseña valores. Ni honestidad, ni participación, ni amistad, ni trabajo. Y nos venden que hay que comer todo lo que trae la furia de la importación. Yo me niego y entonces para conseguir un queso gruyere argentino -mi debilidad-  tengo que recorrer todas las góndolas del supermercado. Bien: las recorro y trato de enseñar, también a que se lea de nuevo.

- Por favor, tres libros indispensables para la escuela primaria.

-  (No duda) Platero y yo, Juvenilla y Recuerdos de Provincia.

-¿Y para el secundario?

- Los jóvenes tendrían que leer algunos pasajes de la Biblia, de La Ilíada, de La Odisea, Sófocles, Eurípides, Shakespeare, Unamuno. Y de los nuestros, a Horacio Quiroga, Guillermo Hudson, Mallea y Martínez Estrada. Ah...y me olvidaba de Prometeo: es fun-da-men-tal.

- ¿El fuego, la libertad y la rebeldía de Prometeo en esta cultura de la aceptación?

- Precisamente por eso. Prometeo es el canto más grande a la libertad del hombre

-  Su primera reflexión que no alude exclusivamente a neuronas, ¿hace una suerte de elitismo de la inteligencia?

- ¡Eso es! Para mí el único elitismo es el de las neuronas. Y por eso creo que a la universidad tienen que entrar todos y sin distinción de pobres o ricos. Pero... ¡eso sí! con comprobada capacidad neuronal. Y con pasión.

- La pasión mayor parece ser el fútbol...no vamos bien así, ¿verdad?

- Y....es una pasión pero también una representación de esta sociedad. Las barras bravas, los dirigentes, esto de nombrar excepcionalmente a un jugador de un cuadro chico. El cuadro de Bilardo, el cuadro de Menotti, el cuadro de...qué sé yo quién. Mire...acá nadie inventó nada desde que llegó el Húngaro Hirsch, en la década del 30. Además, por ahí le dan demasiado puntaje a algún jugador sólo  porque es conocido...

- A ver....su perfil de los porteños, por favor.

- Salvo excepciones son individualistas, egoístas y envidiosos. Y si son maleducados son también gritones. Pero la Argentina sigue siendo feudal y los signos abundan.

- Causa y consecuencia de esta crisis de representatividad...

- Sí...y por eso  los  políticos  son quienes tienen buena pinta, gesticulan bien y manejan gente. Pero... ¿qué hacen para reemplazar el yo por el nosotros? ¿Y los estudiosos, dónde están?

- Casi nunca cerca de las cámaras de televisión.

- Eso es cierto. Mire...para mí políticos, fueron Juan B. Justo, Lisandro De La Torre o Moisés Lebensohn. Y, para no embanderarme en ningún lado, de los peronistas tengo un gran respeto por (Ángel Federico) Robledo y por (Jorge) Taiana.

- Ahora roban para la Corona como dijo José Luis Manzano o dejan de robar por un tiempo, según el gremialista Luis Barrionuevo...Conductas como las de  Lebensohn o De La Torre parecen una utopía....

-  No deberían ser sólo una utopía y creo que no lo serán (habla en voz muy alta). ¡No serán una utopía!...  y lo grito, porque me jugué acá adentro y entonces tengo derecho. ¡Todo el derecho!

- Ni radical, ni peronista. ¿Es usted favalorista?

No, como  decía Martínez Estrada soy un nacionalista sin trampas. O, mejor, un enloquecido nacionalista sin trampas y seré así hasta mi muerte.

- Habla demasiado de la muerte...¿por qué?

Ya le dije...tengo mis silencios. Pero cuando muera,  se  enterarán  de muchas cosas.

© Copyright Cristina Castello 

Publicado en "Clarín Revista", entonces la revista dominical del Diario "Clarín", previa a la salida de “Viva”, que ya era inminente y donde pasé a hacer –también- los artículos de portada.
Buenos Aires (Argentina), 6 de Febrero de 1994
http://www.cristinacastello.com 
poesia@cristinacastello.com
 

Antes del supremo silencio:

Favaloro, la carta final   

En un país que oscila de la frivolidad a la tragedia, algo faltaba para cerrar en el imaginario social la muerte de uno de sus compatriotas más admirados. Faltaba, pues, conocer el contenido de la carta que escribió René Favaloro antes del tiro del final. Trascendió en estas horas y lo compartimos con los lectores.  
 
(Del Dr. René Favaloro/ julio 29-2000 –14,30 hs) Si se lee mi carta de renuncia a la Cleveland Clinic, está claro que mi regreso a la Argentina (después de haber alcanzado un lugar destacado en la cirugía cardiovascular) se debió a mi eterno compromiso con mi patria. Nunca perdí mis raíces. Volví para trabajar en docencia, investigación y asistencia médica. La primera etapa en el Sanatorio Güemes, demostró que inmediatamente organizamos la residencia en cardiología y cirugía cardiovascular, además de cursos de post grado a todos los niveles.  

Le dimos importancia también a la investigación clínica en donde participaron la mayoría de los miembros de nuestro grupo.  
 
En lo asistencial exigimos de entrada un número de camas para los indigentes. Así, cientos de pacientes fueron operados sin cargo alguno. La mayoría de nuestros pacientes provenían de las obras sociales. El sanatorio tenía contrato con las más importantes de aquel entonces.  

La relación con el sanatorio fue muy clara: los honorarios, provinieran de donde provinieran, eran de nosotros; la internación, del sanatorio (sin duda la mayor tajada).  
 
Nosotros con los honorarios pagamos las residencias y las secretarias y nuestras entradas se distribuían entre los médicos proporcionalmente.  
 
Nunca permití que se tocara un solo peso de los que no nos correspondía.  
 
A pesar de que los directores aseguraban que no había retornos, yo conocía que sí los había. De vez en cuando, a pedido de su director, saludaba a los sindicalistas de turno, que agradecían nuestro trabajo.  
 
Este era nuestro único contacto.  
 
A mediados de la década del 70, comenzamos a organizar la Fundación. Primero con la ayuda de la Sedra, creamos el departamento de investigación básica que tanta satisfacción nos ha dado y luego la construcción del Instituto de Cardiología y cirugía cardiovascular.  
Cuando entró en funciones, redacté los 10 mandamientos que debían sostenerse a rajatabla, basados en el lineamiento ético que siempre me ha acompañado.  
 
La calidad de nuestro trabajo, basado en la tecnología incorporada más la tarea de los profesionales seleccionados hizo que no nos faltara trabajo, pero debimos luchar continuamente con la corrupción imperante en la medicina (parte de la tremenda corrupción que ha contaminado a nuestro país en todos los niveles sin límites de ninguna naturaleza). Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia, jamás dimos un solo peso de retorno. Así, obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes al Instituto.  
 
¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno!  
 
Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica.  
 
Lo mismo ocurre con el Pami. Esto lo pueden certificar los médicos de mi país que para sobrevivir deben aceptar participar del sistema implementado a lo largo y ancho de todo el país.  
 
Valga un solo ejemplo: el Pami tiene una vieja deuda con nosotros, (creo desde el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico no a mí directamente).  
 
Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes por la corrupción del sistema (que se ha ido incrementando en estos últimos años) deberíamos tener 100 camas más. No daríamos abasto para atender toda la demanda.  
 
El que quiera negar que todo esto es cierto que acepte que rija en la Argentina, el principio fundamental de la libre elección del médico, que terminaría con los acomodados de turno.  
 
Los mismo ocurre con los pacientes privados (incluyendo los de la medicina prepaga) el médico que envía a estos pacientes por el famoso ana-ana , sabe, espera, recibir una jugosa participación del cirujano.  
 
Hace muchísimos años debo escuchar aquello de que Favaloro no opera más! ¿De dónde proviene este infundio?. Muy simple: el pacientes es estudiado. Conclusión, su cardiólogo le dice que debe ser operado. El paciente acepta y expresa sus deseos de que yo lo opere. “Pero cómo, usted no sabe que Favaloro no opera hace tiempo?”. “Yo le voy a recomendar un cirujano de real valor, no se preocupe”. El cirujano “de real valor” además de su capacidad profesional retornará al cardiólogo mandante un 50% de los honorarios!  
 
Varios de esos pacientes han venido a mi consulta no obstante las “indicaciones” de su cardiólogo. “¿Doctor, usted sigue operando?” y una vez más debo explicar que sí, que lo sigo haciendo con el mismo entusiasmo y responsabilidad de siempre.  
Muchos de estos cardiólogos, son de prestigio nacional e internacional.  
 
Concurren a los Congresos del American College o de la American Heart y entonces sí, allí me brindan toda clase de felicitaciones y abrazos cada vez que debo exponer alguna “lecture” de significación. Así ocurrió cuando la de Paul D. White lecture en Dallas, decenas de cardiólogos argentinos me abrazaron, algunos con lágrimas en los ojos. Pero aquí, vuelven a insertarse en el “sistema” y el dinero es lo que más les interesa.  
 
La corrupción ha alcanzado niveles que nunca pensé presenciar. Instituciones de prestigio como el Instituto Cardiovascular Buenos Aires, con excelentes profesionales médicos, envían empleados bien entrenados que visitan a los médicos cardiólogos en sus consultorios. Allí les explican en detalles los mecanismos del retorno y los porcentajes que recibirán no solamente por la cirugía, los métodos de diagnóstico no invasivo (Holter echo, camara y etc., etc.) los cateterismos, las angioplastias, etc. etc., están incluidos.  
 
No es la única institución. Médicos de la Fundación me han mostrado las hojas que les dejan con todo muy bien explicado. Llegado el caso, una vez el paciente operado, el mismo personal entrenado, visitará nuevamente al cardiólogo, explicará en detalle “la operación económica” y entregará el sobre correspondiente!.  
 
La situación actual de la Fundación es desesperante, millones de pesos a cobrar de tarea realizada, incluyendo pacientes de alto riesgo que no podemos rechazar. Es fácil decir “no hay camas disponibles”.  
 
Nuestro juramento médico lo impide.  
 
Estos pacientes demandan un alto costo raramente reconocido por las obras sociales. A ello se agregan deudas por todos lados, las que corresponden a la construcción y equipamiento del ICYCC, los proveedores, la DGI, los bancos, los médicos con atrasos de varios meses. Todos nuestros proyectos tambalean y cada vez más todo se complica.  
 
En Estados Unidos, las grandes instituciones médicas, pueden realizar su tarea asistencial, la docencia y la investigación por las donaciones que reciben.  
 
Las cinco facultades médicas más trascendentes reciben más de 100 millones de dólares cada una! Aquí, ni soñando.  
 
Realicé gestiones en el BID que nos ayudó en la etapa inicial y luego publicitó en varias de sus publicaciones a nuestro instituto como uno de sus logros!. Envié cuatro cartas a Enrique Iglesias, solicitando ayuda (¡tiran tanto dinero por la borda en esta Latinoamérica!) todavía estoy esperando alguna respuesta. Maneja miles de millones de dólares, pero para una institución que ha entrenado centenares de médicos desparramados por nuestro país y toda Latinoamérica, no hay respuesta.  
 
¿Cómo se mide el valor social de nuestra tarea docente?  
 
Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar.  
 
La mayoría del tiempo me siento solo. En aquella carta de renuncia a la C. Clinic, le decía al Dr. Effen que sabía de antemano que iba a tener que luchar y le recordaba que Don Quijote era español!  
 
Sin duda la lucha ha sido muy desigual.  
 
El proyecto de la Fundación tambalea y empieza a resquebrajarse.  
 
Hemos tenido varias reuniones, mis colaboradores más cercanos, algunos de ellos compañeros de lucha desde nuestro recordado Colegio Nacional de La Plata, me aconsejan que para salvar a la Fundación debemos incorporarnos al “sistema”.  
 
Sí al retorno, sí al ana-ana.  
 
“Pondremos gente a organizar todo”. Hay “especialistas” que saben como hacerlo. “Debés dar un paso al costado. Aclararemos que vos no sabés nada, que no estás enterado”. “Debés comprenderlo si querés salvar a la Fundación”  
 
¡Quién va a creer que yo no estoy enterado!  
 
En este momento y a esta edad terminar con los principios éticos que recibí de mis padres, mis maestros y profesores me resulta extremadamente difícil. No puedo cambiar, prefiero desaparecer.  
 
Joaquín V. González, escribió la lección de optimismo que se nos entregaba al recibirnos: “a mí no me ha derrotado nadie”. Yo no puedo decir lo mismo. A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla. Estoy cansado de recibir homenajes y elogios al nivel internacional. Hace pocos días fui incluido en el grupo selecto de las leyendas del milenio en cirugía cardiovascular. El año pasado debí participar en varios países desde Suecia a la India escuchando siempre lo mismo.  
 
“¡La leyenda, la leyenda!”  
 
Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga.  
 
Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin distinción de ninguna naturaleza. Mis colaboradores saben de mi inclinación por los pobres, que viene de mis lejanos años en Jacinto Arauz.  
 
Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata.  
 
No puedo cambiar.  
 
No ha sido una decisión fácil pero sí meditada.  
No se hable de debilidad o valentía.  
 
El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, con ella me voy de la mano.  
 
Sólo espero no se haga de este acto una comedia. Al periodismo le pido que tenga un poco de piedad.  
 
Estoy tranquilo. Alguna vez en un acto académico en USA se me presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural. Perdónenme, pero creo, es cierto. Espero que me recuerden así.  
 
En estos días he mandado cartas desesperadas a entidades nacionales, provinciales, empresarios, sin recibir respuesta.  
 
En la Fundación ha comenzado a actuar un comité de crisis con asesoramiento externo. Ayer empezaron a producirse las primeras cesantías. Algunos, pocos, han sido colaboradores fieles y dedicados. El lunes no podría dar la cara.  
 
A mi familia en particular a mis queridos sobrinos, a mis colaboradores, a mis amigos, recuerden que llegué a los 77 años. No aflojen, tienen la obligación de seguir luchando por lo menos hasta alcanzar la misma edad, que no es poco.  
 
Una vez más reitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo y tirar mis cenizas en los montes cercanos a Jacinto Arauz, allá en La Pampa.  
 
Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles.  
 
Un abrazo a todos, René Favaloro  

 

Cristina Castello
Periodista y poeta

http://www.cristinacastello.com

poesia@cristinacastello.com 

 

Ir a índice de periodismo

Ir a índice de Castello, Cristina

Ir a página inicio

Ir a índice de autores