Aldo Rico, ¿Usted es una amenaza?
De «profesión», Carapintada
Por Cristina Castello

Difícil diálogo con Aldo Rico. Él cree en Dios y también yo aunque no soy militante de ritos ni liturgias. ¿Cuál es el dios de este carapintada de armas llevar y sublevado en armas contra la democracia? Él lo sabrá. Y su dios.

Los derechos humanos no son de izquierda, de derecha, ni de centro. Los derechos humanos son la vida. La vida de todos.         

 

Aldo Rico 
Foto de Ramón Puga Lareo

Rico me eligió para esta nota. El programa de televisión que él financia y que dirigen los supuestos periodistas Marcelo Longobardi y Daniel Hadad,  ya no resulta creíble. Todos saben que los dos periodistas pecan por la paga.

Rico sabía mucho de mí: sus servicios de inteligencia (¿inteligencia?) no descansan. Pero no se conformó con esa fuente de información, ni con haber seguido mi trayectoria, para elegirme. También preguntó a sus fuentes más  confiables. Quería un/una periodista creíble y sin manchas,  para lavarse la carapintada.

Y resulté la elegida.

Claro que no le dio el alma para saber que si trabajo como periodista y soy poeta, es porque no renuncio a los valores de siempre.

La Justicia y la justicia. La libertad. La igualdad. La Democracia. La paz.

La fraternidad.

Anticipé que las preguntas serían durísimas al capitán retirado Ernesto Larramendi –una suerte de jefe de prensa de Rico- con quien me encontré previo a la entrevista, en un bar de Córdoba y San Martín, en el corazón de Buenos Aires.

¿Cómo va usted a conocerme? pregunté por teléfono, cuando me llamó. Sabemos todo de usted: la conocemos muy bien, escuché por la línea.

Bueno, al ruedo...

Viajé a Tucumán, lugar que fijó para la cita. Rico tenía que oficiar de padrino de diez casamientos y quince bautismos de vecinos de una villa de emergencia.

En su pecho –por fuera y visible- cadena y cruz; en su corazón, Noemí Crocco, bravísima pero buena compañera. Como mujer, entiendo la defensa que hace de su hombre, en cuyo corazón están también Alejandra, Manola y Aldo, los hijos. 

       

 Cuarenta y seis años -ex teniente coronel, comando-  sólo agua mineral durante los noventa minutos del diálogo.

Todavía dice hombre concreto por hombre común, positivo por sí. Jerga militar. Ya se adaptará porque quiere ser político.

El hombre que se levantó en armas contra la democracia, el hombre que habla del genocidio en Argentina como  señor de la vida y de la muerte,  no descarta postularse a  la Presidencia de la Nación cuando Carlos Menem cumpla su mandato. Por eso sus viajes y  su prédica,  primero entre los más humildes.

Y mientras escribo siento todavía el odio con que  sus ojos me hablaban.  Creo que siempre se arrepentirá de esta entrevista. Yo no. Una vez más quise revelar, quitar máscaras, pues para eso existe el periodismo.

Quise mostrarlo, aunque se me espantara el alma cuando lo escuchaba.

Pero es mi deber, humano y profesional.

- ¿Usted es una amenaza?

- Si, soy una amenaza para la dirigencia del pueblo argentino, porque está espiritual, moral e intelectualmente corrupta. Pero  tiene los días contados: ahora hay hombres dispuestos a jugar su honra.

- Como usted. Según dijo se vio obligado a matar hermanos. ¿Quién lo obligó?

- Los que tomaron las armas contra la República.

- ¿Mató hermanos entre 1976 y 1983?

- Yo combatí en 1975 y 1976. Era jefe de la Compañía de Comandos y Servicios del Primer Cuerpo y yo personalmente controlaba un área de la ciudad de Buenos Aires.

- Y ahora, porque quiere ser político,  se presenta ante la sociedad con el discurso de las manos limpias.

- Porque tengo las manos limpias. (Indignado) ¿No se da cuenta...Pebeta, que lo otro fue la fue  la contra la subversión?

- ¿Mataba en los campos de concentración que hubo en Argentina?

-  (Me mira, burlón) ¿Qué dice? No hubo campos de concentración en la Argentina.

- La Justicia y los organismos internacionales de Derechos Humanos dictaminaron  que sí. Y que hubo torturas y muertes.

- (Mira por la ventana, me ignora) No me consta y...¡mienten! Como el Presidente Menem que anda diciendo que lo torturaron y no es cierto; sólo lo sometieron a un trato descomedido y humillante. Además, yo estoy muy conforme con todo lo que hice. ¡Y volvería a hacerlo¡

- Me asusta. Hablamos de vidas humanas y no es humano lo que usted dice.

- (Me grita) Es probable y no me interesa qué le pasa a usted.

- ¿Tuvo miedo alguna vez?

- Sí, en Malvinas y no me avergüenza decirlo porque valiente es quien  tiene miedo y lo enfrenta.

- ¿Y qué lo conmueve?

- La actitud del soldado frente a la vida y el recuerdo de mis camaradas muertos, sobre todo el del Perro Cisneros.  

Aldo Rico 
Foto de Ramón Puga Lareo

- Apunto a lo humano y responde como comando ¿Por qué?

- Porque el Comando vive en el límite del comportamiento humano, todas sus actividades son de riesgo. No soy como estos dirigentes políticos que hay por ahí.

- ¿Con qué autoridad habla usted o en representación de quién?

- Represento los intereses del pueblo y del hombre concreto. Y es posible que la masa de la sociedad piense como yo.

- Sin embargo, el General Bussi, gran represor, aludió a usted elípticamente como el llanero solitario.

- El puede opinar de lo que tenga ganas. Pero me hubiera gustado que me comparara con Diego de la Vega (N. De R.: El Zorro), porque luchó por la dignidad y la justicia.

- ¿Y proclamó un catolicismo que nadie comparte, armado hasta los dientes cuando  levanto la imagen de la Virgen del Valle?

- Yo no hago política católica. Vivo católicamente la política. Además en mis operaciones no me mostré nunca al lado de ninguna Virgen.

- Pero sí sus hombres. Y hay fotos. ¿Por qué  no asimila los valores espirituales que se supone contiene un credo?

- Los asimilo. Están en las tablas de Moisés.

- Donde dice, por ejemplo: no matarás y ama a tu prójimo. Y usted se levantó en armas contra la democracia y quebró la paz.

- Pero yo no invoqué a Dios cuando me sublevé. ¿Qué tiene que ver Dios con Campo de Mayo (N .de R.: por el levantamiento de Semana Santa)? Además, ¿qué es más importante: la paz o la justicia? (Furioso) A ver, ¡dígame!

- No hay justicia posible sin paz.

- Sí, sí hay. A veces para que haya justicia hay que romper la paz.

- ¿Se cree un ser supremo, capaz de decidir sobre vida y tranquilidad de las personas?

- No, pero soy un hombre de acción. Decido y opero. Yo dije basta y me jugué.

- Jugó al pueblo y al prestigio del país.

- Negativo.

- ¿Por qué habla en código?

- Es un modo.  

              Aldo Rico manifestación en su contra en 2 abril 87

Aldo Rico y los carapintada en armas

- Comprendo. Dijo que el Operativo Dignidad era un acto de amor al camarada, se pintó la cara y se sublevó. ¿Así ama?

- No creo que el hombre común entienda la relación entre camaradas. Por el camarada se muere, aunque el otro sea un enemigo. Pero, ¿qué va a entender usted, pebeta?

- Que usted se levantó en armas en contra de la República.

- No, nosotros violamos la disciplina porque no había mas remedio. Era la única manera de detener la política antimilitar que llevó a cabo el alfonsinismo coordinador con la complicidad del generalato.

- ¿Y ahora con la excusa de  combatir la corrupción llama a la violencia y convoca  a la ciudadanía? 

- (Me grita, furioso) No, yo comprendo las cosas y no cierro los ojos como usted. Y si los políticos no operan sobre las causas, la violencia estallará con armas en la calle y el soldado tendrá que obrar sobre los efectos.

- Distiéndase un poco (el clima es insoportable). ¿Por qué no va al cine, por ejemplo o ve algún vídeo?

- Me gusta el cine nacional  pero no tengo tiempo para ir.  En cuanto a los videos, me niego. Son una forma de subculturación. Es la basura que nos llega de Estados Unidos. Pero, ¿qué le importa a usted si ya sé que trabaja para el imperialismo?

- ¿Juzga todo con la  ligereza con que me llama imperialista?

- No, pero sus preguntas trasuntan una estructura mental y cultural. Sería conveniente que leyera pensadores nacionales, como Marechal o Borges. Además, la gente me entiende y si usted no, busque un diccionario (golpea con el puño contra la mesa).

- Veo que no hay distensión posible, ¿por qué dijo que todos los suboficiales son carapintada y también el 50 o 60 por ciento de la oficialidad?

(Se burla) ¡Pebeta! Pasé treinta años en el Ejército y conozco las cosas mejor que los generales, cuya única virtud fue ir al extranjero a solucionar sus problemas económicos.

- ¿Cuantos ejércitos hay?

- Uno: el Ejército Argentino.

- ¿Usted quiere a Seineldín en la Jefatura del Estado Mayor?

- Al coronel Seineldín lo va a convocar el doctor Menem para que sea Jefe de Estado Mayor. Si las cosas siguen como ahora, tendrá necesidad de llamarlo. Seineldín es el modelo deseable del ejército necesario.

- ¿Ustedes se dividen las tareas: usted para la política y él para los cuarteles?

- El coronel tiene grado militar y no puede manifestarse como yo. Por eso yo me desenvuelvo como ciudadano, digo lo que quiero y sin violar la ley. Estamos dando un nuevo modelo para la sociedad.

- Suena mesiánico.

- No es mesianismo sino convencimiento y sé que estoy a la cabeza de la sociedad. Estoy en la avanzada.

- ¿Por qué dijo en un programa de tevé que es pesimista con respecto a la gestión del ministro de Defensa, Humberto Romero?

- Porque no  podemos pretender que el ministro de soluciones a los problemas del Ejército, cuando no se solucionan los del país en forma global.

- Usted antes consideraba un par a Romero. ¿Lo  eligió para contarle por anticipado la futura sublevación de Semana Santa?

- Sí, pero no sólo él lo sabía por anticipado. Lo sabían también senadores peronistas y de partidos independientes, dirigentes sindicales y todo el generalato. Pero (muy enojado, golpea otra vez sobre la mesa) no sé si vale la pena seguir hablando, porque este interrogatorio está cayendo en lo insustancial. Además ¿por qué en vez de interrogarme, los periodistas no se pelan el... la cola y se meten en los lugares donde están los carenciados?

- ¿También quiere enseñar periodismo?

- Pretendo insistir en el papel fundamental del periodismo en la sociedad democrática. Además (hace ademán de pararse)... ¡Esto se termina¡ Usted se va...

- Todavía no. Entrenamiento duro, combate fácil, decía usted días pasados. .¿Para qué combate se entrena?

- Me entreno permanentemente porque...pero... ¡Esto se terminó...Pebeta¡ (Aldo Rico golpea violentamente la mesa, me dice algo entre dientes que preferí no entender, y se retira).  

© Cristina Castello, enviada especial a Tucumán por Revista Gente
Entrevista publicada el 22 de febrero de 1990
Buenos Aires – Argentina
http://www.cristinacastello.com 
poesia@cristinacastello.com

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