Sí. Estaré de pie

Si me cubriera el rostro de vergüenza
tus manos bajarían a consolarme.
Si hundiera las rodillas en la tierra
tú vendrías a alzarme.
¿Cómo podría llegar
sin desangrarme?
¿Por qué ocultar el rostro?
Es signo de cobardes.
Y sé que a tu bondad lastimaría
el humillarme.
Yo me pondré de pie, Señor.
Y Tú has de hablarme.
Como a Ezequiel, Señor.
Empieza. Háblame.
¡Apúrate, Señor,
que se hace tarde!


De Banderas y señales, 1998.

Gladys Carmagnola
Relicario Latino

Funalfa Ediçoes

Noviembre de 2004

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