El último mensaje de David Alfaro Siqueiros

"Nuestro combate no puede tener derrota”

por el muralista Rodolfo Campodónico

Siqueiros frente a una máscara hecha por él con chapas de hierro soldado. Junto a la

máscara, el mirador ("garita del vigilante", lo llamaba) desde el cual dominaba la integra

perspectiva del mural de ocho mil metros cuadrados que estaba realizando.

A fines de setiembre del año pasado, el muralista argentino Rodolfo Campodónico recogió, grabador en mano, el siguiente mensaje de David Alfaro Siqueiros. El maestro mexicano habló desde su taller de Cuernavaca, dirigiéndose a Campodónico y a los muralistas de nuestro país. Sus palabras cobran particular significación si se tiene en cuenta que Siqueiros, por orden médica, ya no recibía a nadie cuando formuló esta declaración. Es, pues, la última; y últimas son también las fotos que acompañan el texto. Siqueiros murió de cáncer el 6 de enero de este año.

Nuestro cambio de impresiones se realiza precisamente en mi taller de Cuernavaca. que es un taller construido para realizar diversas obras murales que espero sean de verdadera magnitud. Trabajo ahora en una obra que tendrá ya montada más de 8.000 metros cuadrados de superficie.

Las cifras se dicen fácilmente, pero cuando de esas cifras se pasa al problema esencial de la obra de arte, entonces se comprende fácilmente la diferencia que existe entre la obra pequeña y la obra grande. No porque una es pequeña físicamente y la otra grande físicamente, sin o porque en la grande físicamente se necesita la gran composición y la composición es la cosa fundamental para mí. en el arte, y en primera instancia para el arte dirigido a las multitudes y dirigida a las multitudes de nuestros pueblos comunes de la América en primer lugar. Tendremos que adaptar nuestro lenguaje a su historia, a sus procedimientos, a sus tácticas, y en cuyo proceso encontramos que somos pueblos hermanos, realmente hermanos —no es una expresión puramente literaria y sentimental— sino que realmente en nosotros se ha hecho un cóctel que es realmente extraordinario. Un cóctel Internacionalista, cierto, pero que tiene la virtud de haberse aglutinado con la bebida fuerte de los períodos pre-hispánicos de América.

Entonces nuestra lucha es muy interesante. El gaucho en la Argentina, el llanero en Colombia, el charro y el vaquero en México son personajes similares. Puede haber variaciones raciales porque en algunos países la mezcla es de alguna manera y en otros de otra. Ouiere decir que el cóctel puede tener variaciones, pero lo fundamental os que son el producto de un momento histórico determinado. y realizado en una forma fraterna y realmente muy profunda.

Por eso tu obra, tu obra me ha emocionado porque en plena pérdida de la tradición sudamericana, en lo que respecta a la temática, tú te agarras de la temática de la Argentina, de Sudamérica en general y comprendes que ésa es una fuente viva y punto de partida para cosas extraordinarias. Y después usas el vehículo. quiero repetir y subrayar, del mural.

La pintura se ha ido al cuadro de caballete: no porque se ha ¡do al cuadro de caballete puede ser condenable el hecho. sino que se ha ido al cuadro de caballete por razones comerciales, obligadas de la propia vida material: y en estos momentos hay un resurgimiento y en tu obra este resurgimiento se manifiesta. no solamente mediante la forma, sino mediante la temática más estricta y bien fundamentada históricamente. Cambiando los tipos, ciertos aspectos, las costumbres, relativamente hablando, tenemos los mismos problemas, tenemos los mismos enemigos, porque ayer peleamos contra enemigos comunes ayudados por amigos comunes y hoy peleamos contra enemigos comunes animados por amigos comunes, ya no solamente de escala continental sino de escala Internacional. Esa es nuestra situación. El destino pues, de los latinoamericanos, en el arte como en la vida entera —y el arte no es más que una expresión de la vida— es ése. la unidad de pueblos, con más porcentaje de sangre blanca que de sangre indígena, o de sangre negra, o bien lo contrario, pero estamos luchando por la misma causa. causa fundamental y en nuestra unión frente a un enemigo común que sí está unido: nuestro combate no puede tener derrota. Nos conduce realmente a la victoria.

Yo quiero decirles de la manera más fraterna, fraternal, si tú prefieres, que hay que esforzarse un poco por pasar del concepto tradicionalista del realismo a un concepto que podemos llamar más dialéctico, y que de esa manera nuestra obra va a tener más cabida en el panorama internacional.

Hagamos menos énfasis en los aspectos locales y más énfasis en los aspectos que nos unen, racialmente, históricamente, en relación con nuestros opresores de ayer, desde ayer, del presente. Entonces por ahí vamos caminando muy bien. Tendremos luchas, tendremos muchos combates. incomprensiones, pero por ahf vamos adelante y vamos muy bien, hacia un arte que no sea sordomudo, como yo he dicho muchas veces, sino que hable un lenguaje. Si nosotros hablamos el mismo lenguaje en la vida cotidiana no sé por qué no podemos hablar el mismo lenguaje en la vida artística.

Somos en realidad una nueva familia de concepto latinoamericano que muchos dicen, prefieren llamarlo hispanoamericano, pero que en realidad era un poco incompleto porque en la América del Sur. en gran proporción han sido no solamente latinos los que han intervenido en la formación de los países, sino de otras nacionalidades. Es decir que somos un continente que aglutina todas las fuerzas, todas las razas de todos los países, y para nosotros do todos los períodos históricos importantes de nuestras vidas nacionales.

Quiero terminar esto con un ¡Viva tu país!, viva tu país y vivan los que luchan por ese país que es luchar al mismo tiempo que por el suyo propio, llevar a cabo ese combate por nosotros y por todos los cinglares de estas tierras.

David Alfaro Siqueiros, arte y revolución

Publicado el 9 jun. 2015

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Artes - Siqueiros y sus espacios (02/09/2015)

Canal Once

Publicado el 3 sept. 2015

Su técnica lo convirtió en una de las figuras más influyentes entre los jóvenes muralistas de su tiempo. La Sala de Arte Público Siqueiros fue concebida por el pintor como un espacio para la experimentación. Por su parte, La Tallera fue refugio de Orozco después de 4 años en el Palacio de Lecumberri. Y, finalmente, el Polyforum Siqueiros, que resguarda la obra cumbre del creador: La marcha de la humanidad. Síguenos en: http://www.facebook.com/CanalOnceTV http://www.twitter.com/CanalOnceTV http://www.canalonce.mx

 

por el muralista Rodolfo Campodónico
Revista "Crisis" - Año I Nº 11

Buenos Aires, Marzo de 1974

 

Ver, además: La idea de realismo en Siqueiros, por Oscar Robles González (México) c/videos

 

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