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Semana Cívica José Trinidad Cabañas

Tegucigalpa al nacer Cabañas

Por Lic. Miguel Cálix Suazo
Premio Nacional de Ciencia “José Cecilio del Valle” 2008 
Presidente Instituto Morazánico

mcalixs@yahoo.com

Hoy hace 205 años –cuando nació Cabañas- en la llamada Villa de San Miguel de Tegucigalpa y Heredia se vivía una vida apacible, carente de muchos de los servicios modernos que proporciona la energía eléctrica, tales como el alumbrado general y los medios de comunicación para difundir las ideas. Esta pequeña villa, en que se daba gran importancia a las buenas costumbres, estaba formada por solamente 86 familias de españoles y 507 de ladinos, de todos los cuales se conocían 233 solteros. La villa era cabeza de la Subdelegación de Tegucigalpa, que a su vez estaba constituida por 159 familias de españoles, 1,650 de ladinos y 975 solteros. El mayor porcentaje era de indios -principalmente en Comayagüela- y de mulatos, que se empleaban en las minas. Los criollos, que eran los nacidos de españoles e indias, controlaban los medios de producción. La producción de plata que durante tres siglos había convertido a la Villa en el “Tesoro” del Reino de Guatemala, había entrado en decadencia y hacía 17 años aquélla había perdido su categoría de Alcaldía Mayor otorgada desde 1578, con lo cual había dejado de ser autónoma y pasado a ser dependiente de la Intendencia de Comayagua. La Villa llevaba seis años de estar reclamando ante la Corona española –por intermedio de la Capitanía General de Guatemala- su antiguo estatus, lo que sólo pudo recuperar en 1818, cuando faltaban tres años para la declaración de su Independencia, ocurrida el 28 de setiembre de 1821.  

En la Plaza Principal –donde hoy se halla la bellísima Plaza Cívica “Francisco Morazán”- se llevaba a cabo la mayor actividad comercial y cultural y en sus alrededores había un conjunto de hermosos edificios, como el de la Catedral, el Cabildo o Ayuntamiento y el de Los Portales, que había pertenecido a la Cofradía del Señor de la Fe; y otros, que eran propiedad de las principales familias, como la de don Antonio Tranquilino de la Rosa, don Ponciano Planas y la familia Urmeneta. Cerca de esa Plaza Principal, con rumbo al Oriente, casi al final de la calle, destacaba el Templo de San Francisco y su Convento, frente a una plazoleta en cuyo centro había una pequeña fuente pública. A un lado de esta plazoleta había una construcción de adobe y tejas, con balcones enrejados y arcos de piedra tallada, y fue allí, en donde el 9 de junio de 1805 abrió sus ojos por primera vez el que se convertiría en el más honrado hombre que ha producido Honduras y Centroamérica, José Trinidad Cabañas Fiallos, hijo legítimo de don José María Cabañas y doña Juana Fiallos. Al Oeste de la Plaza y muy cercana a ella, 13 años antes había nacido quien más tarde sería el alma de la Historia de Centroamérica, José Francisco Morazán Quesada, que ya había aprendido a escribir con elegancia y las primeras reglas de la Aritmética, así como Gramática Latina, servida por Fray José Antonio Murga en el Convento San Francisco ya mencionado.

Al nacer Cabañas, Simón Bolívar en el Monte Sacro de Roma prestaba  juramento de liberar a las colonias americanas del dominio español… 

Lic. Miguel Cálix Suazo
Premio Nacional de Ciencia “José Cecilio del Valle” 2008 
Presidente Instituto Morazánico
mcalixs@yahoo.com

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