Amigos protectores de Letras-Uruguay

Marathon - Autor: Ricardo Monti

Crónica de Germán Cáceres

Autor: Ricardo Monti. Dirección: Villanueva Cosse. Intérpretes: Pompeyo Audivert, Montenegro, Pepe Novoa, María Fiorentino, Martín Slipak, Irene Goldszer, Sebastián Richard, Verónica Cosse, Iván Moschner, Iride Mockert, Luis Campos, Patricia Durán, Lucía Rosso y Marcelo Fiorentino. Música original y musicalización: Carmen Baliero. Coreografía: Camila Villamil. Diseño de iluminación: José Luis Fiorruccio. Diseño de vestuario: Daniela Taina. Diseño de escenografía y multimedia: Tito Egurza. Sala María Guerrero del Teatro Nacional Cervantes, Libertad 815. Jueves, viernes y sábado a las 21 horas, domingo a las 20.30.

La escena se desarrolla en un salón de baile, en el cual las parejas sostienen una prueba de resistencia cuyo premio es una sorpresa. Los bailarines llevan ya varios días soportando esa ciclópea gesta y están muy agotados. El espectáculo está a cargo de un verborrágico y prepotente animador (Pompeyo Audivert), acompañado por un irresoluto guardaespaldas (Montenegro), que cae fácilmente en la agresión desmedida.

Pero en la obra de Ricardo Monti (responsable de cumbres como Visita, Una noche con el señor Magnus e hijos, La oscuridad de la razón, La cortina de abalorios, Una pasión sudamericana), aletean una profundidad metafísica y referencias a la historia argentina. Así, estos perdedores que no cesan de bailar, se obsesionan con la finitud de sus vidas y las limitaciones (sudores, fatiga, necesidades fisiológicas, hedores, sensaciones de asco) que anuncian la irremediable muerte (tal vez constituya el premio de ese certamen: el descanso final como recompensa a tanto esfuerzo).Y se evoca la Primera Fundación de Pedro de Mendoza —que tuvo como propósito convertirnos en colonia—, El matadero, de Echeverría — de paso se alude al nacimiento de la oligarquía—, y las dictaduras fascistas que bañaron de sangre al país.

Villanueva Cosse profundizó Marathon en todos sus repliegues para ofrecer una versión reflexiva y de alto vuelo, que comienza por destacar el bello texto de Ricardo Monti. Además, están la poética iluminación de José Luis Fiorruccio y la escenografía de Tito Egurza, cuya fluctuación entre la austeridad y los sugestivos efectos plásticos de la multimedia otorgan a la puesta un sesgo onírico; la música de Carmen Baliero (incluye tango, mambo, pop) que acompaña la coreografía de Camila Villamil; y el imaginativo vestuario de Daniela Taina. El equipo actoral se muestra impecable, de calidad homogénea, perfecta dicción y ágiles movimientos corporales, a la vez que desliza convincentes notas de humor.     

Hay una mirada escéptica y desoladora en la dramaturgia de Monti: estos personajes no emergerán de su frustración ni concretarán sus ensueños, están encerrados en la monotonía del baile (giran y giran como los de La ronda, 1950, de Max Ophuls), dando la impresión de que ese salón no tuviera salida y fuera nada menos que una versión del infierno tan temido.

La pieza que fue estrenada en 1980 para el circuito off adquiere en esta sala María Guerrero una dimensión más totalizadora y emblemática, que posibilita múltiples lecturas: una de ellas es que tal vez en esta dura existencia sea imposible superar conflictos o concretar mínimos objetivos y, por tanto, nuestra esperanza deba limitarse a soñar con un mundo más justo o, en última instancia, acudir a lo sublime a través de la poesía, como intenta hacerlo el señor Homero Estrella (Pepe Novoa).

Marathon está considerada una obra mayor del teatro argentino.

Germán Cáceres

Ir a índice de América

Ir a índice de  Cáceres, Germán

Ir a página inicio

Ir a mapa del sitio