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Antonio Elio Brailovsky especialista en medio ambiente y ecología. |
Es cada vez más difícil llamar "catástrofes naturales" a incendios, huracanes, inundaciones o sequías cuyos orígenes y consecuencias encuentran claras responsabilidades humanas.Por
Fabián Bosoer - Hay una idea bastante extendida sobre la relativa novedad de la conciencia ambiental, debida a fenómenos como el cambio climático, las contaminaciones, el agotamiento de recursos...
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Esto viene ocurriendo desde hace por lo menos dos décadas. Y mientras
tanto ¿cuánto se hizo para enfrentar el problema? -
El cambio climático viene ocurriendo, en realidad, sin que nos diéramos
cuenta, prácticamente desde la Revolución Industrial. Tuvimos una Edad
Media cálida, un período frío que empezó en el Renacimiento y terminó
a mediados del siglo XIX. Y a partir de allí empezó a ir subiendo
lentamente la temperatura y empezó este cambio. Tal vez de origen
natural, fue acelerado por todos los humos generados por una civilización
del fuego. A partir de la Revolución Industrial, primero máquina de
vapor, después quema de petróleo, la nuestra es una civilización del
fuego. Esto provoca muy ligeros cambios en la atmósfera que provocan muy
ligeros cambios en la temperatura. Si hay un pequeño cambio de
temperatura, cambia todo, no sólo la temperatura. Cambian las lluvias,
los regímenes de lluvia, de grandes tormentas, de inundaciones, de sequías...
Y para esto nuestras sociedades no estaban preparadas. -
¿Y es lo que ocurre, se sigue improvisando? -
Se sigue improvisando. Como cuando escuchamos: "y ahora, ¿qué
hacemos frente a la sequía?" Bien, hacia el año 1200, Marco Polo se
encontró con que el emperador de China -que ni siquiera era chino, era un
invasor mongol- tenía estancias, en las cuales criaba ganado para atender
a aquellos poblados que hubieran sufrido un desastre. Cuando pasaba una
sequía, una epidemia, les enviaba ganado. Era un "fondo especial de
desastres", hecho por Kublai Khan hace ochocientos años. El tipo no
sabía dónde iba a haber un desastre ni qué iba a pasar. Si alguna vez
había un desastre en alguna parte, tenía el fondo hecho. Tenía ganado.
Entonces uno dice: si se podía hacer hace ochocientos años, tener ya el
fondo de desastres preparado, ¿por qué no podemos ahora? Así, cada vez
que hay un desastre nos ponemos a pensar: ¿y ahora qué hacemos? -
Y en este caso puntual, ¿cómo operaría una respuesta preventiva
efectiva frente a desastres? -
Doy un ejemplo fuera de Argentina. El cambio climático significó una
ampliación de la franja de huracanes. Cuando llega el huracán Katrina a
Estados Unidos, a Nueva Orleans, y destruye la ciudad, no hay nada
previsto. Ni formas de evacuación, ni mapas de riesgo, ni asistencia a la
población vulnerable. Katrina produce diez mil muertos. Al mes siguiente
un huracán de fuerza semejante afecta Cuba. Con mapas de riesgo -es decir
"aquí, aquí y aquí puede pasar algo"-, con una población que
se enteraba por la radio y la televisión que el grupo tal se va a
evacuar. Cada uno agarraba su bolsito y se iba a la parada a esperar el ómnibus,
que ya sabía que si alguna vez en la vida lo iban a evacuar, tomaba el ómnibus
4, que lo iba a llevar a tal escuela en tal provincia. Huracanes
semejantes: en Estados Unidos, Katrina causó diez mil muertos, huracán
Denis en Cuba causó diez muertos. La diferencia entre diez y diez mil es
la estrategia de prevención. Nosotros en Santa Fe sabíamos, todo el
mundo sabía, todos los hidrólogos lo decían: "Miren que se viene
una inundación. Hay que hacer esto". No se hizo nada en prevención,
había que volar un terraplén, realizar obras de desagüe, preparar la
población que estaba en el bajo... - ¿A qué lo atribuye? ¿Comodidad, ignorancia; o un atavismo, el de una tierra que siempre provee y nunca se agota?
-
¿Qué es lo que está faltando? -
Hay un hilo conductor de pensadores que hemos tenido y que hemos ido
escondiendo y olvidando. Simón Bolívar tenía la misma formación que
Manuel Belgrano: habían leído autores semejantes, estaban influidos por
Humboldt, y por una cantidad de pensadores que se oponían a la concepción
económica dominante. La economía de ese momento -siglo XVIII, principios
del siglo XIX- era la de los reyes, el mercantilismo, para la cual la
riqueza era el dinero -en aquel momento el oro-. Y lo que ellos planteaban
era una economía distinta de los pueblos. Para la economía de los
pueblos, la riqueza era el trabajo sobre los recursos naturales. Lo que
planteaban tanto Bolívar como Belgrano era que "los pueblos tienen
que conservar sus recursos naturales, usarlos de una manera -como ahora
diríamos- sustentable". Intentan hacer diseños de explotaciones
agropecuarias nacionales, enseñar a cultivar. También los hombres de la
Generación del '80, con sus más y sus menos, pensaron el país del siglo
siguiente, y Buenos Aires tuvo un sistema de provisión de agua potable y
cloacas que fue pionero en el mundo. -
¿Cuáles son hoy las urgencias en materia ambiental desde las cuales
pensar y hacer el mediano plazo? -
El primer tema es el cuidado de las fuentes de agua potable; otro, el de
exigir evaluaciones de impacto ambiental, y el tercero, la prevención
ante la situación del cambio climático. Es necesaria una estrategia de
prevención de desastres: sequías, inundaciones, incendios, explosiones.
Hay que superar el viejo modelo militar de la defensa antiaérea pasiva,
que consistía en darles instrucciones a los civiles sobre cómo actuar
ante un bombardeo del enemigo. Una emergencia no es un tema exclusivo de
Defensa Civil, sino de todos los habitantes. Una sociedad resistente a las
emergencias debe tener la máxima información posible. Pero claro, eso
suele ir en contra de la lógica de los gobiernos, que creen que es mejor
no preocupar a la gente. Copyright Clarín, 2009. |
Fabián Bosoer
Copyright Clarín, 2009
Suministrada por el entrevistado
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