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El
día del desalojo de la embajada |
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El día del desalojo de la embajada de Brasil todos aquellos que pertenecemos a la resistencia y que acudimos al llamado de José Manuel Zelaya, ante el hecho de que se encontraba en suelo Hondureño, acudimos con muchos ánimos de compartir con él y de verlo, pues esto significaba para nosotros una gran esperanza de que la situación en nuestro país diera retroceso a antes del 28 de junio, fecha en que vivíamos en un estado democrático. Allí estuve desde las 11 de la mañana, acompañado por el poeta Pompeyo del Valle, a quien acompañé y resguardé en la caminata desde Paradiso hasta la embajada, pues por todos lados había oficiales de la policía. Al llegar al lugar decenas o centenas de hondureños ya se encontraban en el lugar, todo aquello fue de algarabía, después, ante los hechos y ante el llamado de nuestro presidente, aquellos que tuvimos el valor decidimos quedarnos en vigilia toda la noche. Nos organizamos por grupos, pues no hay ninguna organización por parte de los supuestos dirigentes del frente de resistencia, así que como siempre los jóvenes con sus ánimos para luchar emprendieron y emprendimos en grupos movimientos y asociaciones diferentes tareas para cubrir el perímetro y estar preparados para la batalla contra la policía que seguramente atacaría. Para asegurarnos de tal hecho se envió a la motorizada varias veces a cubrir las calles para vigilar si los gorilas se acercaban por algunas de ellas, mientras tanto nosotros nos armábamos con lo que podíamos encontrar: tablas, piedras y hasta se armó una barricada con adoquines de una construcción, era mucha la gente que en la noche, debido al viaje se dispuso a descansar mientras los que estábamos mas alertas, permanecimos atentos ante cualquier aviso, gritando alerta ante cualquier movimiento extraño de la policía. Primero se nos informó que entrarían en acción a eso de las 10 de la noche pero no sucedió nada, luego que a las doce, pero lo mismo, luego que las dos de la mañana. Los compañeros de la resistencia lograron capturar una patrulla y darle vuelta y hacerla pedazos, todos fuimos a constatar este hecho que nos llenó de mas fuerza, los hermanos hondureños del interior del país al armarse varias fogatas en las avenidas se dispusieron a bailar al compás de la música de los autos, así permanecimos durante toda la noche de loa barricada que se construyó con adoquines. A mi y compañeros de la resistencia de valle de Ángeles nos tocó revisar y vigilar la parte posterior de la calle que es en una pequeña colina de espaldas a la barricada principal, que eran tres, en realidad. Allí colocamos todo lo que pudimos con ayuda de otros compañeros, pues eran innumerables, a eso de la cinco de la mañana y agotados por la vigilia y ante el hecho de que varias patrullas nos iban a vigilar a ratos, amanecimos cansados, acostados en el pavimento, pero sin haber dormido ni un tan solo momento, yo con una tabla en mis manos, otros con tubos empañuelados nos dispusimos ante el llamado generalizado de todos de alerta se acercan los chepos, nadie decía nada y todos mudos esperábamos a los policías. Yo grite enardecido: el pueblo unido, jamás será vencido!! Respondieron todos, a lo que los policías nos respondieron con una lluvia de bombas lacrimógenas que en su cuenta eran innumerables, tal vez diez o 15 en un momento de diez segundos que hizo que retrocediéramos lanzando piedras a diestra y siniestra, todos a la vez resistimos lo que pudimos. Hombres y mujeres valientes a la vez, pero el humo era insoportable por lo que corrimos hacia la embajada. La primera ronda fue soportable y era porque eran bombas lacrimógenas comunes. Nos lavamos los ojos con agua y vinagre, y seguimos gritando: no se retiren, no nos separemos, pero una nueva lluvia de bombas lacrimógenas, esta ves diferentes, cayó encima de nosotros, estas tornaron el ambiente espeso e insoportable, algunos se ocultaron en la embajada, pero la gran mayoría salimos corriendo con rumbo al redondel de los artesanos, si no me equivoco, la cuestión es que ha estas alturas tuvimos que dar una gran vuelta pues los chafas nos iban disparando ya ráfagas de M-16, que pasaban por nuestras cabezas, mientras en nuestras todos gritábamos: malditos, hijos de puta, asesinos!!, pues sabíamos que habrían quedado gente atrás desmayados por los gases o muertos por los disparos, además de los posibles capturados, llegamos a las Naciones Unidas y llegamos al edificio rojo, luego bajamos por el Honduras Maya, corriendo con mi hermana que padece de alta presión y el corazón, afectada profundamente por los gases, esta era conducida por mi cuñado, quien también iba cubierto por un pañuelo rojo al igual que yo, identificado completamente con nuestra causa, hasta que pudimos burlar los retenes y llegar a salvos a una casa donde nos dieron posada. Lo que si quiero decir en este recuento de los hechos es que desde ese día no he dejado de tener al igual que mis familiares malestares en todo el cuerpo y que he estado convaleciente desde esa fecha por eso hasta hoy escribo este artículo, mis síntomas no han desaparecido y son iguales a los que se describen en la embajada de Brasil, por el mandatario, por nuestro presidente, lo que si me molesta y que quiero denunciar es que en ningún momento vi en la calle luchando junto con nosotros el pueblo a los flamantes artistas contra el golpe de estado, leí hoy retrazado un resumen de Samuel Trigueros que a todas luces es falso pues ellos no se encontraban a esa horas por ningún lugar y no sufrieron de toda esta acción violenta del régimen golpista represor, ya es hora que aquellos que si estamos identificados con el pueblo de verdad seamos reconocidos y aquellos farsantes sean expulsados de nuestras filas o sean llamados al orden, pues muchos compatriotas como el niño de 8 años que murió en una casa vecina de la embajada no se merecen comentarios sobre su tumba donde se levantan falsos testimonios. Con estos hechos nos hemos dado cuenta hoy mas que nunca que el pueblo necesita armarse para enfrentar a estos golpistas. El que esté de acuerdo conmigo que me escriba a mi correo robertobecerralanza@yahoo.es pues estoy cansado de sufrir y de ver sufrir a mi pueblo, y de ver como día a día asesinan impunemente a mi pueblo.. |
Roberto Becerra Lanza
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