15 de septiembre una fecha que el pueblo de Honduras nunca olvidará 
Roberto Becerra Lanza

El día de hoy después de muchos días en el que no he participado en las marchas populares y no he escrito nada por la red, puesto que mis pensamiento acerca de cómo debe de tomarse esta situación distan mucho de las posiciones existentes, pero debido a la participación personal en la resistencia y fundamentalmente en las dos marchas más grandes la primera en la que murió desgraciadamente el joven Isis Obed Murillo, y en las que por consiguiente se realizaron continuamente, hemos estado en resistencia todas estas semanas de distintas formas, he estado en la mayoría de marchas para no quedar como mentiroso ante ustedes los lectores, pero contando todas estas y otras que he visto desde el hogar en compañía de mi familia o en solitario, la marcha en la que hoy participamos, 15 de septiembre, era ineludible pues era en nombre de nuestra patria y en nombre de nuestro pueblo, y en nombre de nuestros libertadores héroes nacionales, y el pueblo que ha resistido valientemente durante todo este largo periodo, es decir todos lo hemos hecho de distintas formas pues a todos nos afecta este golpe siniestro a nuestra democracia y a nuestra dignidad como hondureños máximo cuando son personas humildes las que son torturadas, violadas o asesinadas, cuando es la gente más pobre la que es afectada violenta y directamente por esta desestabilización de nuestro sistema democrático. Comenzando la marcha al lado de mi hermana Nora y con los miembros de la resistencia de Valle de Ángeles, sentí el poder que en las calles se concentra, no es que en las calles está el poder, sino que el pueblo transfiere ese poder a las calles al abarrotarlas de pensamientos, de sentimientos, de esperanzas diferentes, de sueños distintos y de mentes que a pesar de que buscan un solo propósito y están definidas en ello, tienen diferentes trabajos, y a nivel personal diferentes objetivos en la vida, hoy pude sentir los corazones latiendo no al unísono sino en diferentes puntos del recorrido, saltos, bailes, comparsas, gritos, voces, consignas que se han llenado de la creatividad del pueblo para enfrentar este conflicto en el cual nos encontramos, olores, sudores ajenos unidos en una sola fuerza que caminando lentamente iba derrotando a un régimen represor con sólo su presencia y su resistencia humana, rostros, cuerpos, apariencias distintas unidas por una sola causa el retorno a la democracia. El poder que nace de la esperanza de un futuro, nos hace sostenernos en pie en las calles después de haber recibido toda clase de maltratos, insultos, desprecios, calumnias, difamaciones y podría seguir con esta lista, hoy realmente el pueblo en su despertar y participación social a través de las marchas pacíficas se han convertido en una arma poderosa, en una arma humana, que habla, piensa y arremete contra aquellos que intentan robarles la vida digna que se merecen, todos hondureños pisamos el mismo pavimento y dejamos en el aire nuestro sudor como una señal que desde lo más alto de la montaña de la vida el mundo está observando sorprendido ante la reacción valerosa y heroica del pueblo hondureño, hombres, niños y mujeres por igual que ante la ola de terror no dejaron en sus hogares o en una cueva oscura su valor, enfrentaron el presente que vivimos, con valentía, gritando, sacando de sus adentros al igual que yo este golpe militar que nos ha herido profundamente en nuestras conciencias y en nuestros corazones, hoy el pueblo hondureño ha triunfado contra los golpistas y a demostrado que no habrá retroceso en este triunfo, hoy banderas de todos los colores se concentraron y hondearon libremente por los cielos, hoy marchamos en defensa de nuestros hogares, de nuestras esperanzas, de aquello que nos hace humanos, hoy más que nunca el pueblo hondureño existe y es un solo cuerpo un solo ser, un solo puño que combate al enemigo y que sin miedo reclama aquello que le fue robado, por personas que no tienen el menor de los escrúpulos y que han quedado rezagados en la historia y en el tiempo, bien por Honduras, bien por el pueblo hondureño, sólo me resta decir feliz 15 de septiembre y que viva nuestra independencia.

Roberto Becerra Lanza

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