Los campos magnéticos
Osvaldo Aguirre

a Guillermo Giampietro

No el sol, que bajando y todo
incendia las nubes quietas,
ni los guiños intermitentes
del asfalto: un brillo
de hongos imanta el campo
-el diecinueve, que siguió
hasta Rincón, nos trajo.

Bordeamos una aguada
bajo la mirada de cebúes
echados, muertos de calor,
y vacas que se vuelven
en manada, asustadas.
A caballo llega rápido
un hombre en cueros
y descalzo, el puestero:
no pasa nada, es un rato.

En la bosta, aún húmeda,
anidan, a veces colonias
enteras. Una presión,
y salen: en ovillo las finas
raicitas, ásperos y blancos
los tallos, color miel
la piel de las copas.
Cada uno muestra al otro
lo que encuentra y cuenta:
"Una vez tomé hongos y..."

La vuelta del camino

Osvaldo Aguirre
Libros de Tierra Firma (Bs. As.)
Buenos Aires, 1992

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