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Rafael Alberti
Poesía lírica y social

Delfina Acosta

Rafael Alberti nació en el Puerto de Santa María (Cádiz) en 1902 y falleció en 1999. Además de poeta era pintor y dramaturgo. Como los demás poetas de la generación del 27, leyó bastante a los poetas del Siglo de Oro.

Las poesías de Luis de Góngora y Argote eran de su predilección. Desde 1920 comienza su producción poética, que ha de ir trajinando por los distintos caminos de la vida. En su obra se notan claramente lo exquisito y lo popular, lo exclusivamente perteneciente al yo íntimo y lo relacionado con los avatares políticos. Rafael Alberti conoció el destierro en 1939, cuando finalizó la Guerra Civil española, y conoció (también) el reencuentro con su tierra, en 1977.

Quién pudiera escribir en un libro las dramáticas historias de destierros que han sufrido los poetas de todas las nacionalidades y de todos los tiempos. ¿Por qué el destierro? ¿Intransigencia del Gobierno? No. Miedo al talento, al pensamiento profundo y a la palabra enérgica, fervorosa, denunciadora.

Su decir poético era amplísimo: Con poco más de veinte años conocía a fondo el Romancero, la lírica anónima castellana, a los clásicos del Siglo de Oro, a los místicos. Escribió profusamente. Marinero en tierra (1924), que obtuvo el Premio Nacional de Literatura de 1925, deja traslucir un hondo lirismo. Cierto es que nada se apropia tanto de lo lírico en los poetas de todas las generaciones como el mar. Ah... ¡el mar! Ah... ¡la mar! Marinero en tierra. Pero el mar de Alberti, en esa magnífica obra suya, es algo más que una metáfora; es el sustento de toda su poesía, que si bien se abrió a distintos caminos, nos descubre en el texto un mundo de algas, de amarramientos, de adioses y de quereres. El gran Juan Ramón Jiménez alaba su Marinero en tierra. En carta con fecha de 31 de mayo de 1925, le dice a Rafael Alberti, entre tantas cosas, lo siguiente: “Las poesías de este libro -que yo ya había visto, el año pasado, en La Verdad de nuestro fervoroso Juan Guerrero y en las copias que usted tuvo la bondad de enviarme para el primer Sí- me sorprendieron de alegría; y, sospechando que un brote así de una juventud poética no podía ser único, tenía grandes deseos de conocer el resto de sus canciones. No me había equivocado”.

Los poetas desterrados escriben sobre el dolor del destierro y en el destierro, la poesía de Rafael Alberti está llena de desesperanza, de frustración y de anhelo por regresar a España, su España. La obra La primavera de los pueblos, nos muestra a un Alberti revolucionario hasta la médula.

Quién cabalgara el caballo
de espuma azul de la mar!
De un salto,
¡quién cabalgara la mar!
¡Viento arráncame la ropa!
¡Tírala, viento, a la mar!
De un salto,
quiero cabalgar la mar.
¡Amárrame a los cabellos,
crin de los vientos del mar.
De un salto,
quiero ganarme la mar.

Rafael Alberti

Delfina Acosta
ABC COLOR, Asunción, Paraguay, Domingo 11 de Febrero de 2007

ABC COLOR

 

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