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Ernesto Sábato |
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Ah... el nihilismo de Ernesto Sábato. Cuánto placer sentía yo al leer su breve pero cotundente libro El túnel. Cuántas palabras severas, llenas de desprecio contra el género humano, se deslizan por las páginas de la obra, que hasta hoy sigue vigente, pues sus valores artísticos son incuestionables. Es
que Castel, el pintor que había asesinado a María, la única persona que
había llegado a interesarse por la mujer de la ventana de su cuadro
llamado “Maternidad”, expuesto en el Salón Primavera, es que Castel,
decía yo, había nacido para negarse la felicidad por culpa su
personalidad obsesiva. |
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Pero
Castel, el artista, sentía verdadera bronca contra los críticos
elogiosos, los que haciendo alarde de un elevado conocimiento, llevaban la
obra a un análisis complejo, a una suerte de cirugía, dejando en oscuro
lo que debía estar claro. |
Delfina
Acosta
ABC COLOR, Asunción, Paraguay, 20 de marzo de 2010
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