|
Don Quijote de la mancha y la depresión |
|
Me llama la atención cómo los psiquiatras no aconsejan a los enfermos depresivos que lean algún material que les vaya despojando de ese dolor existencial, de esa carencia de motivación, de esas palideces que hacen su aparición con mayor fuerza a la hora crepuscular. Por
fin apareció una psicóloga quien apoya la lectura de Don Quijote de la
Mancha, pues los pasajes felices del texto despiertan la risa en el
aburrido; alegran y alteran las emociones de los comedidos, y dan, en términos
generales, un fresco pasar y un sentimiento feliz a los cargados de
tristeza y angustia. |
|
|
El
Quijote no es una literatura penosa, cansadora; antes bien, el genial
Miguel Cervantes, calculó frase por frase, ambiente por ambiente,
personaje por personaje, su novela, porque mucho sabía sobre el oficio de
distraer y hacer reír al lector. Quizás él necesitaba distraerse, matar
el ocio, y por eso echó a andar a su hidalgo Don Quijote por los caminos
polvorientos del mundo para resolver entuertos. Para mí surge la revelación
de que la lectura de grandes obras está ligada profundamente al estado anímico
de la gente. |
|
Tal
como estabas |
Delfina
Acosta
ABC COLOR, Asunción,
Paraguay, 5 de abril de 2009
|
Ir a índice de América |
Ir a índice de Acosta, Delfina |
Ir a página inicio |
Ir a mapa del sitio |