Alberto Antonio A. Kurth
Lluvia de sueños
Delfina Acosta

Cuando el poeta va a escribir poesía, la inspiración y ese toque de gracia que congenia con los elementos del universo se sumergen en un movimiento constante -aunque irregular- dentro de un escenario fantástico. En ese escenario los duendes se hacen sentir sólo por su agitada respiración.

A veces, el poeta se aturde, entra en la ansiedad y en el extremo nerviosismo, buscando con emergencia las palabras que llenen las ambiciones de su afán.

Otras veces, el poeta, sin proponérselo, va entrando en una atmósfera tibia, de ternura impensada, y su ánimo se prende saludablemente; en su alma florecen los versos endecasilábicos y los alejandrinos.

Son tantos los motivos para escribir. El poeta nace con la necesidad de escribir, de escalar las más desafiantes cimas literarias, y se convierte, si la voluntad y la perseverancia lo acompañan, en un profeta de los tiempos que corren.

En todo esto estaba pensando, pues mi manía es pensar, antes de leer el libro -recientemente publicado- de Alberto Antonio A. Kurth. La obra del poeta se titula Lluvia de sueños y fue editada gracias al apoyo del Fondec.

Los poemas de Alberto Antonio A. Kurth, a quien le sugerí con amabilidad que se llamara simplemente Alberto Kurth en próximas ediciones literarias, están llenos de duelo por la desaparición física de la mujer amada. Ese vacío que le deja, al morir, su compañera, eleva su tristeza al grado de un dolor supremo del que sólo son testigos sus papeles, su máquina de escribir, sus libros y su habitación.

En las circunstancias de duelo amoroso, se tiende a idealizar la imagen de la persona que la muerte nos arrebató groseramente. Kurth sigue llamando a su musa, con los distintos tonos de sus fundamentaciones poéticas. Lo característico de su obra es el estado de melancolía y tristeza.

Pienso, particularmente, que el autor de Lluvia de sueños, confía a la incertidumbre de los días que se presentan ásperos a sus ojos, la suerte de su destino.

Un tono desolador marca el estilo de su poemario.

BREVE RESEÑA BIOGRÁFICA DEL AUTOR: Nació en Encarnación (Itapúa) el 14 de noviembre de 1951. Estudió y vivió en Asunción durante su adolescencia publicando sus primeras obras en el Suplemento Cultural de La Tribuna allá por 1970. Recibió muy saludables críticas del escritor José-Luis Appleyard. En el mes de agosto de 2006 publica su primer poemario titulado Tuve que volver con el apoyo del Fondec. Es miembro de la Sociedad de Escritores del Paraguay.

                      El retoño
(Poema de Alberto Antonio A. Kurth)

Ayer planté un retoño
en la vereda del solar
que tanto amaste.

Él será cómplice
de tus antiguos sueños,
y acompañará
a la gente
que vendrá
y que te amaba.

Hoja a hoja crecerá,
y con sus ramas,
tocará esas nubes
que imaginariamente
creíamos tener
entre las manos.

No ha sido así,
pero la sombra
del retoño
ya hecho árbol
cubrirá con su penumbra
mis sueños
de poemas sin ti.

Llegará la primavera
y florecerá
al tiempo en que
cientos de aves
con sus trinos,
escoltarán al colibrí
que libará ese néctar,
y yo ciego de amor
me sentiré celoso.

Todo me recordará
a ti
porque
no te olvido.

Delfina Acosta
ABC COLOR, Asunción, Paraguay, 22 de junio de 2008

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